La población aborigen fue testigo del arribo del hombre blanco, que comenzó a llegar desde Chile, y entre los siglos XVII y XX adoptó distintas formas de asentamiento como misiones jesuíticas evangelizadoras, organizaciones esclavistas, viajeros o avanzadas militares. La Campaña del Desierto (1883), encabezada por el general Julio Argentino Roca, finalmente desarticuló a los grupos nativos, en ese entonces a la defensiva y sin el menor poder de cohesión, y fortaleció la presencia del hombre blanco en la región.
El primer argentino en llegar hasta las mismas costas del lago Nahuel Huapi fue el Perito Francisco Pascasio Moreno en 1875. Fue amigo y prisionero, además, del cacique Sayhueque, el legendario jefe del “País de las Manzanas”. La tarea de Moreno, quien recorrió toda la región en sucesivos viajes, fue fundamental para la Argentina y la Patagonia, ya que intervino de manera decisiva en las cuestiones limítrofes con Chile.